Un EQUIPO de LEYENDA
Si el PES-MX tuviera un espejo en la realidad mexicana, sería este equipo. El Toros Neza no solo jugaba fútbol; daban un espectáculo de culto que mezclaba la irreverencia con una calidad técnica brutal. Esto es lo que KONAMI debería estudiar:
1. El Origen: Un equipo de barrio en la cima
Nacido de la franquicia de Neza FC, el equipo se estableció en Ciudad Nezahualcóyotl, una zona de clase trabajadora conocida por su dureza y pasión. Bajo la presidencia de Juan Antonio Hernández, el equipo entendió que para destacar no podían ser "uno más". Tenían que ser los villanos más queridos.
2. La Época Dorada: El Verano del 97
Su punto máximo llegó en el torneo Verano 97. Dirigidos por Enrique "Ojitos" Meza, los Toros jugaban un fútbol suicida: atacaban con todo, sin importar dejar descubierta la defensa.
La Final Histórica: Llegaron a la final contra las Chivas de Guadalajara. Aunque perdieron (tras un global de 7-2), se ganaron el respeto eterno del país.
3. La anarquía de los Toros (Sus excentricidades)
Los Pelos Pintados: En una liguilla, todo el equipo salió con el cabello teñido de rubio platinado, rojo o azul.
Las Máscaras: Se tomaban la foto oficial usando máscaras de políticos (Salinas de Gortari), monstruos o personajes de cine.
La Camioneta: En lugar de un autobús de lujo, a veces llegaban al estadio en la parte trasera de una camioneta de carga, como si fueran a una obra o a un mercado, reforzando su identidad con el pueblo.
4. La Plantilla de "Troncos de Hierro" y Genios
El Toros Neza tenía su propia "Liga Máster" real:
Antonio Mohamed (El "Turco"): El 10 clásico. Con sobrepeso, medias caídas y una inteligencia que compensaba su falta de velocidad. El Minanda Mexico-Argentino.
Rodrigo "Pony" Ruiz: Un misíl, un torpedo, extremo perfecto. Se mandaba unos centros matemáticos.
Germán Arangio: El único y máximo goleador de su breve historia, implacable, su Castolo.
Federico Lussenhoff: Un defensa rudo, de melena larga, que no temía ir a la guerra. Su Valeny.
5. El Final de la Fiesta
Debido a problemas administrativos y la falta de un estadio propio que cumpliera con las normativas (el mítico Estadio Neza 86), la franquicia comenzó a decaer hasta desaparecer y convertirse en equipos como Veracruz.
Sin embargo, su sombra sigue viva en cada fanático y en cada equipo que entiende y defiende el fútbol-espectáculo y la identidad.




